martes, 4 de octubre de 2016

El recibimiento a los reyes de España en Bolivia en 1987

Por: Marina Ari[1]

El 12 de octubre 2015, ex “Día de la Raza”, pasó en Bolivia sin pena ni gloria, sin los boatos de antes y también sin protestas. Al parecer, el punto de inflexión fue el rechazo al V Centenario del “descubrimiento” en 1992. En Bolivia no tuvo el carácter insurreccional que muchos esperaban, pero fue presagio de cambios futuros. Los momentos más importantes de ese rechazo sucedieron antes, por ejemplo durante la llegada de los reyes de España a Bolivia, en 1987.

Antecedentes inmediatos

La insurgencia del pensamiento y programa propio aymaras[2] hizo posible la inserción del pensamiento propio indio en la política boliviana, el Katarismo había sido fundado en el I Cabildo Katarista (9 de marzo, 1985); a raíz de su participación en las elecciones de 1985 el katarismo obtuvo dos diputaciones, una representada por Víctor Hugo Cárdenas y la otra por el quechua Walter Reinaga[3]. Durante el ejercicio de estas diputaciones, los principales partidos indios vivieron duras contradicciones internas, agudizadas por la intromisión de los partidos marxistas, esto tuvo repercusiones en la Secretaría Ejecutiva de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesino de Bolivia (CSUTCB), liderada por Genaro Flores Santos, quien a la vez era Secretario Ejecutivo del MRTKL; las fragmentación se patentizó con la división del MRTKL tras el II Cabildo Nacional que se celebró en Llallagua del 26 al 29 de mayo. En este cabildo, además de la fragmentación, se presentaron dos documentos, uno de ellos habla ya del “colonialismo interno”[4], idea que caracterizará el ideario de los kataristas. En la conmemoración del Quinto Centenario surgieron muy claramente ideas gestadas tanto por el Katarismo (como el concepto del neocolonialismo) y del indianismo (la reconstitución del Tawantinsuyu), entre varias otras ideas que definieron y separaron las dos corrientes. Entonces, es pertinente diferenciar las propuestas del indianismo y el katarismo frente a la invasión española: El ala indianista, el MITKA, ubicaba a “la raíz de todos los problemas indios en la conquista europea y en la presencia de los blancos ‘colonizadores y opresores’ en los gobiernos bolivianos… su ideal era romper con todas los lazos coloniales…” (Makaran-Kubis 2009: 38), en cambio el MRTK planteaba el problema en la homogeneización nacional, de ahí su concepto de “nación subestatal” promoviendo un Estado Plurinacional y no homogeneizado. Existen dos hitos importantes previos a la conmemoración del Quinto Centenario donde se irán precisando las posiciones: El primero se refiere a la visita a Bolivia del rey de España Juan Carlos I en compañía de la reina Sofía, que se realizó del 20 al 23 de mayo de 1987 durante la presidencia de Víctor Paz Estensoro y que, en contradicción a la ola de fascinación en su recibimiento, fue objeto de reflexión y protesta por parte de indianistas y kataristas. El segundo se refiere a la llegada del papa Juan Pablo II, quien llegó a Bolivia el 9 de mayo de 1988, estuvo en Oruro el 11 de mayo, en Sucre el 12 de mayo y en Trinidad el 13 de mayo.

Visita a Bolivia del rey y reina de España

La llegada a Bolivia del rey de España Juan Carlos I en compañía de la reina Sofía, se realizó del 20 al 23 de mayo de 1987 durante la presidencia de Víctor Paz Estensoro y, en contradicción a la ola de fascinación en su recibimiento, fue objeto de reflexión y protesta por parte de indianistas y kataristas, aunque la prensa reflejaba otra situación en sus titulares afirmando que no había oposición “campesina” a la visita de los reyes españoles.

La visita se realizó en medio de desmentidos sobre la presencia de guerrillas en Bolivia, de ejercicios militares conjuntos entre los ejércitos de Bolivia y de Estados Unidos en el “norte del departamento de La Paz, y parte de los departamentos del Beni y Pando, a 150 kilómetros de la frontera con el Perú”[5], y una huelga de hambre de diez miembros del Comité Ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos y de las federaciones de productores de coca de los Yungas, el Chapare y Santa Cruz. La COB, dirigida entonces por Juan Lechín Oquendo como Secretario Ejecutivo y Walter Delgadillo, Secretario General, se habían sumado a la huelga de hambre[6] que protestaba contra el Plan Trienal, la Ley de sustancias controladas, el proyecto AgroYungas y el impuesto a la propiedad rural.

Pese a las dubitaciones de Jenaro Flores, dirigente de la Confederación Única de Campesinos, quien declaraba a los medios de comunicación que “los campesinos hemos firmado un convenio con el gobierno de España para posibilitar el desarrollo agropecuario, por tanto nosotros no podemos oponernos a su llegada”, algunos sectores indios lo desmintieron: “A propósito de esta aclaración [de Jenaro Flores], el Frente Indio Amáutico del Tawantinsuyu (FIAT) emitió un pronunciamiento en las últimas horas, manifestando su ‘oposición y vehemente protesta’ ante la llegada de los reyes españoles”[7]. La voz india no se dejó esperar, en ese entonces Víctor Hugo Cárdenas y Walter Reinaga eran diputados y mostraron en pleno parlamento que homenajeaba a los reyes españoles allí presentes, carteles de rechazo contra el simbolismo de los homenajes a los representantes de los representantes del colonialismo hispano.

Pero la mayor protesta la protagonizó un grupo de indianistas y kataristas que gritaron protestas tanto contra la figura de los homenajeados como en contra del criollaje reverenciador. Martha Orozco, quien fue la principal figura, fue detenida violentamente por los policías. Otro grupo de indianistas se refugió en el Hotel Torino, perteneciente a un destacado indianista, y la policía ingresó al hotel pretendiendo detenerlos. La prensa registró a jóvenes heridos con balines de goma cuando pretendían ingresar a la plaza Murillo para protestar contra la visita real que significaba tanto dolor para la indianidad. Una manifestación conformada por indianistas y kataristas, mineros, jóvenes universitarios, mujeres, trató de ingresar a la plaza Murillo donde se hallaban los reyes españoles conjuntamente con el presidente Paz Estensoro en el Palacio Quemado. En un principio lograron casi rebasar a la policía: “El eco de una fuerte explosión ocurrida en la calle Socabaya, producida por un ‘cachorro de dinamita’ puso en varios aprietos a las fuerzas del orden. Numeroso público que se encontraba en la esquina de las calles Comercio, Socabaya, la misma plaza Murillo, se vio obligado a correr en busca de protección, ya que luego de la explosión se produjo una fuerte gasificación a fin de alejar a los manifestantes”[8].

(Para aprehender a los indianistas y kataristas que protestaban contra la visita de los reyes de España, la policía ingresó en los espacios del Hotel Torino, ubicado cerca de la plaza Murillo, donde habían buscado refugio los manifestantes)

Protestas por un lado, sumisión por el otro

También hubo detenidos que fueron llevados a rastras fuera de la plaza principal; se supo de dos mineros, Miguel Zurita de Huanuni y Crisólogo Cosío de Siglo XX, éste último quien sangraba y tenía heridas en la cabeza al ser violentamente golpeado por la policía; ambos fueron arrastrados fuera de la plaza Murillo. Así mismo, otros estudiantes, mineros y activistas indios llegaron a la Asistencia Pública con diferentes heridas.

En contradicción e indiferencia frente a estas propuestas, el criollaje boliviano encabezado por el presidente Víctor Paz Estensoro y su esposa Teresa Cortez y las principales autoridades del país, se deleitaban con un protocolo real y homenajeaban a los reyes españoles en medio de almuerzos de honor y muestras de afecto. Las voces oficiales de la prensa hablaban de la fraternidad España y Bolivia y del fuerte lazo idiomático que unía a los dos países: “(…) el sentimiento de fraternidad, que es por el que en este momento los reyes Juan Carlos y Sofía se encuentran en Bolivia, y por el que, en actitud recíproca nuestro pueblo los acoge con sencillez y muestras de particular aprecio. Hay un lazo —el más fuerte— que nos une y unirá siempre con España: el idioma. La lengua castellana es el patrimonio común…”[9]; otros hablaron de la “cultura” como excusa: “Fuimos víctimas de la colonización, es cierto, pero también es verdad que España nos trajo la cultura, la tecnología superior y el conjunto de la cultura greco-romana y germánica, judeo-cristiana y musulmana”[10]. A diferencia, otros se reían del “triste espectáculo (…) del criollo mestizo rindiendo homenaje a los reyes de España, no por el hecho de que se salude a uno de los principales artífices de la reconstitución democrática española post-franquista, sino porque al hacerlo, estos grupos dominantes criollo-mestizos se están alabando a sí mismos, se están auto contemplando y están volviendo a negar nuestra posibilidad de nación”[11]. Sin embargo, un cosquilleo de temor recorría por la espalda de los criollos, temor bien expresado por Miguel Urioste, quien se preguntaba: “¿Qué ocurrirá cuando ‘el gigante despierte’?”[12]

Dentro de las actitudes neocolonialistas, los agentes de la policía y los empleados de la Alcaldía de La Paz, retiraron por la fuerza a los y las vendedoras callejeras, la mayoría de ellas de pollera. El argumento: “No podemos presentar una imagen así estando visitantes de España, o también: “Qué dirán de nosotros, que somos un país desorganizado y sucio…”[13], la protesta y la concepción de la diversidad se reflejó en el mismo artículo: “Lo que hizo la policía y los agentes municipales, en el fondo más parece el reflejo de complejos de inferioridad que existe en mucha gente: No debemos mostrar lo que somos —un país de blancos, mestizos e indios— un país donde se habla más o menos el castellano y donde, por vergüenza que causa la estupidez de alguna gente, se habla mal —o entremezclado con un mal castellano— el aymara y el quechua.”[14]




Nota: Artículo publicado originalmente en Pukara nº 111.
[1] Marina Ari es escritora aymara. De formación en comunicación social, estudia actualmente historia.

El presente artículo es una parte de la ponencia presentada por Marina Ari en el seminario “El 12 de octubre revisado y revisitado”, coordinado por la Dra. Eugenia Bridikhina y que se efectuó el en Auditorio Marcelo Quiroga Santa Cruz de La Paz el martes 12 de octubre de 2015.
[2] Diferentes autores indios como Ticona y Ari, sostienen que se trata en realidad del surgimiento de una intelectualidad india no solamente Aymara, sino también Quechua y Uru.
[3] Anteriormente, en 1978, fue fundado el MITKA, Movimiento Indio Tupak Katari. Esta organización indianista tuvo en total tres diputados: Julio Tumiri, elegido en 1978, y Contantino Lima y Luciano Tapia, elegidos en 1980. (N. r.)
[4] El documento fue presentado por Walter Reinaga Vásquez.
[5] Presencia 1987. Informe militar: No existen brotes guerrilleros y menos subversivos en el país. Se descarta posible instalación de una base militar de Estados Unidos en territorio nacional. Combatir el narcotráfico no es tarea de las FF. AA. La Paz, jueves 21 de mayo de 1987. P. 7
[6] Presencia 1987. Campesinos en huelga de hambre en rechazo al Plan Trienal. La Paz, jueves 21 de mayo de 1987. P. 7
[7] Última Hora. No hay oposición campesina a visita de reyes españoles. La Paz, 21 de mayo de 1987.
[8] Última Hora, 1987. Detenidos y heridos en manifestación. La Paz, jueves 21 de mayo de 1987.
[9] Última Hora. La Paz, jueves 21 de mayo de 1987.
[10] Capriles, Orlando. “¿Qué reyes recibimos?”. Última Hora, La Paz 25 de mayo de 1987.
[11] Urioste, Fernando de Córdova, Miguel. Los reyes y los indios. Última Hora, La Paz 25 de mayo de 1987.
[12] Ibídem. Urioste, Miguel.
[13] Última Hora, 1987. ¿Por qué no mostrar la realidad y pretender ser lo que no somos? La Paz, 21 de mayo de 1987.
[14] Última Hora, 1987. ¿Por qué no mostrar la realidad y pretender ser lo que no somos?

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